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Ayer estuve en el monólogo de Pamela Palenciano, “No sólo duelen los golpes”. Impresionante su fuerza, sus ganas de transmitir, su entrega y la claridad de su mensaje.

Pamela entra con arrolladora frescura jiennense a contar su historia. Es un monólogo, es un interpretación, es auto-biográfico, es directo. El relato nos presenta a una joven Pamela de 12 años con su primer gran “amor”. Una historia de 6 años enmarcada en violencia machista, aprendida, heredada del patriarcado casi sin darse cuenta.

Pamela y Celia llevan este monólogo a institutos y colegios. Proponen 2-3 horas de coloquio tras la obra en las que se puedan intercambiar opiniones con los estudiantes. Es imprescindible y altamente valiosa esta intervención. A través de la cotidianeidad y autenticidad del monólogo, las chicas descubren que pueden y deben marcar límites en sus relaciones, a reconocer la violencia, se identifican con Pamela y la comprenden, pueden evitar recorrer esos 6 años. Pero no sólo el ser capaz de identificar cuando somos objeto de una agresión es lo que me parece interesante. Sino la facilidad con la que un chico, que puede estar empezando a agredir casi sin saberlo, se puede ver también identificado. Y lo puede corregir.

El foco de la violencia de género no debería estar en las mujeres. Debería estar en los hombres, en el maltratador. Todo el mundo coincide en que es muy difícil trabajar con el foco. Sin embargo, llegar a chicos jóvenes que están iniciando sus primeras relaciones y comienzan a establecer parámetros de control y violencia contra las chicas es un punto crucial donde empezar. Y ahí sí se puede.

A todos nos ha pasado, estar en clase de latín en el instituto y decir: “¡Si es que lo que aprendo aquí, no vale pa’ ná!”. Estoy convencida de que allí donde han conseguido hacer esta intervención, esas criaturas han aprendido. Han sentido que ese conocimiento sí les vale y que no ha sido un día menos de clases, sino un día MÁS.

Impresionante la devoción de una audiencia diversa y comprometida que con un calor infernal y un sol de justicia se entregaron en igualdad​ de condiciones en el espacio de Encuentro Feminista. Este espacio se inauguró el pasado Marzo en el número 2 de Ribera de Curtidores.

Pamela presenta el libro “Si es amor, no duele” en Traficantes de Sueños. Si tenéis ocasión, en mi opinión, es muy recomendable.

Gracias Pamela.

TR